Costumbre Mercantil

La Costumbre Mercantil es el conjunto de prácticas realizadas por los comerciantes de manera uniforme, reiterada y pública, que puede llegar a adquirir la misma autoridad que la ley comercial; respecto de cuya obligatoriedad existe plena conciencia al interior del grupo o sector económico que las aplica.

Por disposición legal, las Cámaras de Comercio tienen la responsabilidad de recopilar las costumbres mercantiles de los lugares correspondientes a su jurisdicción y certificar sobre la existencia de las recopiladas (artículo 86 Código de Comercio).

Requisitos de la Costumbre Mercantil

El Código de Comercio en su artículo 3° establece que la costumbre mercantil debe reunir los siguientes requisitos:

Uniformidad: Que frente a una determinada situación se presente un proceder idéntico, de tal manera que las prácticas que van a conformar una costumbre deben ser iguales ante el mismo hecho, siendo de común aceptación en el sector económico que la realiza.

Reiteración: Los actos que conforman la costumbre, deben haberse repetido y practicado durante cierto tiempo, no pueden ser transitorios u ocasionales, debe dejarse un término suficiente que permita prever la aceptación de la práctica como norma obligatoria.

Publicidad: La costumbre debe ser reconocida por el grupo o sector dentro del cual va a regir, es decir, tiene que ser notoria y conocida por quienes se encuentran regulados por ella para que pueda ser aceptada como norma jurídica.

Que no sea contraria a la Ley: La legislación comercial establece que la costumbre mercantil tendrá la misma autoridad que la ley comercial, siempre que no la contraríe manifiesta o tácitamente.

Procedimiento para la investigación de una Costumbre Mercantil

La investigación de una Costumbre Mercantil puede producirse por iniciativa de la Cámara Comercio o por solicitud de cualquier interesado. El procedimiento metodológico de estudio inicia con la determinación de la viabilidad jurídica. En una siguiente fase se identifican las necesidades de información y se recolectan las bases de datos de los grupos o sectores económicos que realizan la costumbre. La compilación de los datos se realiza mediante una encuesta que puede aplicarse a una muestra representativa de la población o a su totalidad; mediante este instrumento se busca verificar si la práctica analizada reúne los requisitos exigidos para su posterior certificación.